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El gobierno de Bolivia sofocó un intento de golpe de Estado

El comandante general del Ejército, Juan José Zúñiga, ingresó al Palacio Quemado. La tensión duró unas horas hasta que el presidente Luis Arce nombró a una nueva cúpula militar y Zúñiga fue detenido.

Cerca de las 16 horas del miércoles una tanqueta tumbó las puertas del Palacio Quemado de Bolivia, luego de que el comandante general del Ejército, Juan José Zúñiga, amenazara con tomar la sede del gobierno. Zúñiga se bajó de la tanqueta, ingresó al edificio ubicado en el centro de La Paz y estuvo cara a cara con el presidente Luis Arce, mientras un grupo de soldados fuertemente armados rodeaban la plaza Murillo en un hecho que el gobierno no dudó en calificar como un intento de golpe. La tensión duró unas horas hasta que Arce nombró a una nueva cúpula en las Fuerzas Armadas, ordenó a los militares movilizados que vuelvan a sus unidades y Zúñiga fue detenido

Durante su violenta irrupción en la sede del gobierno boliviano, Zúñiga dijo a los medios que buscaba cambiar piezas en el gabinete y «liberar a todos los presos políticos» incluyendo a la expresidenta interina Jeanine Áñez y el gobernador opositor Luis Fernando Camacho. Desde el martes circulaban rumores sobre una posible destitución de Zúñiga, luego de asegurar en una entrevista que detendría al expresidente Evo Morales si éste insiste en presentarse como candidato a los comicios de 2025.

«Nadie nos puede quitar la democracia»

«Es evidente que en Bolivia ha habido una ruptura del orden democrático. No han habido pronunciamientos de unidades militares de otras regiones del país. No se puede hablar de un levantamiento general, lo que hubo fue una toma de la plaza Murillo», explicó a Página/12 Antonio Abal Oña, excónsul boliviano en Argentina, quien agregó: «Zúñiga exigió la liberación de todos los presos políticos, además del alejamiento del ministro de Defensa. En un gobierno democrático estos reclamos no se manejan a través de los medios de comunicación«.

Desde el palacio presidencial Arce convocó a los bolivianos a movilizarse «en contra del golpe de Estado» y tomó juramento al nuevo comandante del Ejército, José Sánchez, de la Fuerza Aérea, Gerardo Zabala, y de la Armada, Wilson Guardia. Las tropas al mando del destituido jefe del Ejército se retiraron de la plaza luego de varias horas de movilización y Arce se mostró victorioso. «Nadie nos puede quitar la democracia que hemos ganado. Estamos seguros, nosotros vamos a seguir y vamos a seguir trabajando«, señaló el mandatario desde un balcón del tradicional Palacio Quemado frente a cientos de seguidores.

Fuente: Pagina 12