El Gobierno le pone fin a las internas y asoma una nueva incertidumbre por las elecciones
Javier Milei redefinió su círculo de confianza. En el Ejecutivo afirman que “no hay margen” para alimentar la agenda con conflictos propios. La definición de las candidaturas sostienen el morbo sobre cómo puede redefinirse el Gabinete
“Entraríamos en un sendero desconocido”. Así de tajante respondía meses atrás un altísimo funcionario de la Casa Rosada ante la posibilidad de que el sector vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo mantuviera un enfrentamiento público con el que se referencia en Karina Milei.
Javier Milei comenzó a hablar de la existencia de un triángulo de hierro una vez que Nicolás Posse, jefe de Gabinete hasta mayo de 2024, fue echado de su cargo. Caputo heredó las áreas estratégicas y fue definido como el principal delegado del Presidente para la administración del Gobierno. Karina, en tanto, fue la encomendada a extender a La Libertad Avanza en todas las provincias del país de cara a las elecciones de medio término.
Así de simple fue que se generó el triángulo, una forma estilística de describir el círculo de extremísima confianza de Milei. Todos los funcionarios -salvo ellos- estaban a salvo en el proyecto libertario, o al menos así lo describió en ese entonces. El modelo funcionó bien para el Gobierno. La última ministra de irse de la gestión fue Diana Mondino, en octubre del año pasado.
Fue el acercamiento al clima electoral lo que catapultó los primeros dilemas. El entorno caputista se planteó a sí mismo un interrogante: “Si el armado y las alianzas para las elecciones no son óptimas, nos perjudican el panorama para impulsar la reforma laboral e impositiva en el Congreso en 2026 y, por consiguiente, la perspectiva de que el programa de gobierno marche adecuadamente”. A grandes rasgos, allí comenzaron las primeras diferencias.
Para los estrategas caputistas, la esfera partidaria no podía estar escindida de la gubernamental. “¿Quién te asegura que el día de mañana los tipos que te mandó en las listas no sean nuevos kikuchis?”, indica un referente de ese sector. En diciembre de 2023, pocos días después de asumir, los bloques libertarios de la Legislatura y el Senado bonaerense se terminaron partiendo: uno de los impulsores fue el exarmador echado por los Milei, Carlos Kikuchi.
Martín y Eduardo “Lule” Menem, así como el bonaerense Sebastián Pareja, cuentan con el apoyo total de Karina Milei. El jueves volvió a mostrarse con ellos en una reunión con los 24 armadores provinciales de LLA en todo el país, incluso con algunos que habían tenido serias acusaciones mediáticas, como el armador de Misiones, Adrián Núñez. “Hay que hacer unidad aunque duela”, afirma un funcionario que responde directamente a Milei. La regla se deduce por el tuit que Karina publicó el miércoles: “Quien cuestione a quienes llevan esa bandera [a decir de los candidatos bonaerenses] no está criticando un armado; está cuestionando al Presidente mismo y a la causa que nos trajo hasta acá”.
Se trató de un mensaje al interior del Gobierno para advertir que quienes no se alineen con la política electoral corre peligro de permanencia en el Gobierno, aunque también de orden hacia afuera. Es el mismo mensaje de orden que quiso dar el Presidente después del cierre de listas al dar a conocer un nuevo esquema de poder y de confianza, el cual ya no sería un triángulo de hierro, sino una suerte de tetraedro:
en el vértice superior, él mismo;
y en los tres inferiores, Karina, Santiago; y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Se trata de una novedad en doble sentido. Una, porque Milei se erigió a sí mismo por arriba de los dos integrantes anteriores del triángulo. Y la otra, por la inclusión de Francos, a quien consideró en los últimos discursos públicos como “el mejor jefe de Gabinete de la historia”.
Adentro del Gobierno no hay explicaciones certeras sobre el porqué del ascenso interno. Es decir, razones que lo ameriten más allá del extenuante trabajo de posicionarse como el principal funcionario dialoguista del Gobierno, siendo esta una administración con un Gabinete “talibanizado”. “Es el nexo fundamental entre los talibanes y la política”, lo reconoció Milei semanas atrás en un discurso.
Un libertario con despacho en Casa Rosada explica que, simplemente, el Presidente “se cansó de toda la interna de estas semanas”, aunque es posible identificar episodios de tensión hasta en noviembre del año pasado, cuando hubo episodios de tensión entre ambos bandos por sus agrupaciones universitarias.
“Javier es ante todo un gran estratega… y como gran estratega que es, deja jugar hasta que finalmente toma una decisión. Él no dice nada ni se mete, pero acciona cuando ya lo cree meritorio. Y creo que se cansó cuando comenzó a escalar en el cuestionamiento del liderazgo de su hermana en redes”, dice una fuente inobjetable que conoce lo que estuvo pasando en la Casa Rosada por los últimos días.
Fuente: Infobae
